Uno de los puntos más importantes en un plan de empresas, sin embargo olvidado muchas veces por sus creadores, es la gestión de riesgos, es decir, en caso de que algo salga mal qué hacemos.
Cuando creamos una empresa es esencial saber hacia dónde vamos, plantear objetivos reales y alcanzables. Sucede que, lamentablemente, las cosas sobre el papel no suelen ser del todo acertadas, a veces para bien y otras para mal, lo que no nos exime de calcular cuáles son las opciones que tendremos llegado el hipotético caso, estar preparados y plasmarlo en el plan de empresas inicial.
Guy Kawasaki, en su libro “El arte de cultivar” recoge un pasaje de “Alicia en el País de las Maravillas” muy esclarecedor sobre este tema:
- ¿Podría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí?- preguntó Alicia.
- Eso depende en gran manera de adónde quieras llegar- respondió el Gato de Cheshire.
- No me importa demasiado el lugar- insistió Alicia.
- Pues entonces no importa el camino que tomes- contestó el Gato de Cheshire.
Resulta esencial saber hacia dónde queremos ir, cómo solventar una situación de crisis y cuáles son los posibles escenarios. Para ello asignar un rango de peligrosidad de los riesgos y otro para las posibilidades de que estos ocurran debe ser el primero de nuestros pasos. Acto seguido plantearemos las posibles soluciones, pudiendo ser estas varias, dependiendo de la “profundidad” del riesgo y el estado de la empresa, desde la restructuración de parte de nuestro plan de marketing, por ejemplo, al cambio en el modelo de negocio, sector o internacionalización.
Seguiremos hablando en profundidad de cómo plantear un plan de empresas efectivo en artículos posteriores. Hemos pensado que esta es la mejor forma de inaugurar esta nueva sección sobre planes de empresas en “El Blog de Toolea”, hablando de un gran olvidado dentro de ellos: La Gestión de riesgos. ¿Y vosotros, tenéis en cuenta este apartado en vuestros planes?